Una gota de rocio,
por sus mejillas resvalaba
y hasta mi alma llegaba .
¿Por qué el día se torna negro?
¿Por qué existe el dolor?
Ahora lo comprendo.
Elixir de placeres incocevibles,
tu que llenas de tentaciones al mundo;
¿por qué fue a mí, y no a otro?
Tierna mirada que expiró
en sus ojos ¿qué he de hacer ahora?
Maldigo a la bruja que me encandiló
con sus dulces ojos,
que ocultaban la sonrisa pícara,
de traiciones antiguas.
Ya no llores más,
mi rosa marchita,
no atormentes más a a mi corazón,
Te quiero y sé,
que tarde llego
mi perdón.
jueves, 12 de febrero de 2009
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